La demolición de tabiques para instalar un ascensor en el centro de salud de Moaña enfada a sanitarios y pacientes
26 oct 2007 . Actualizado a las 11:51 h.El Sergas cumplió al fin el compromiso de instalar un ascensor en el centro de salud de Moaña, una vieja reivindicación de los usuarios. Las obras comenzaron esta semana y desataron de inmediato el malestar general del personal sanitario y de los numerosos pacientes que reciben atención de tarde.
Para hacer el hueco del ascensor, la empresa contratada por el Sergas se ve obligada a derribar tabiques mismo al lado de las escaleras de acceso a la primera planta, en donde están las consultas. El personal y los pacientes suben y bajan por ellas en medio del polvo.
El Colegio Oficial de Enfermería emitió un comunicado en el que afirma que algunos empleados y usuarios están padeciendo «serios problemas respiratorios» además del «insufrible» ruido de la maquinaria utilizada para derribar los tabiques, ruido que, afirma el presidente del citado organismo, Carlos Fernández, impide hablar en tono normal, auscultar a los pacientes o tomarles la tensión.
El Sergas dice que que pactó con la empresa adjudicataria de los trabajos una serie de condiciones para minimizar el problema. Asume que se producen molestias, pero, añade, no puede cerrar el centro.
Las obras se realizan por la tarde, desde las tres hasta las diez. En ese tiempo hay cuatro consultas, con una media de pacientes de cuarenta o cincuenta cada una, además del médico de urgencias. Por el centro pasa «xente seguido», dice un trabajador.
El centro de salud moañés no cuenta con ascensor para subir a la planta en la que están ubicadas casi todas las consultas. La Plataforma da Sanidade de Moaña y el Concello reclaman desde hace años, entre otras mejoras, la instalación del ascensor.
Para exasperación de los usuarios, el inicio de las obras se retrasó más de un año desde que el Sergas hizo público su compromiso de construirlo. El retraso se debió a problemas burocráticos, ya que el edificio, del ISM, no es propiedad del Sergas, que tuvo que tramitar las correspondientes autorizaciones.
El pasado lunes, al fin, comenzaron las obras. Según hace constar el presidente del Colegio de Enfermería, los trabajadores del centro están indignados porque los trabajos se iniciaron sin previo aviso, sin que se les haya comunicado cuanto tardarán y si que la empresa que los ejecuta, añade Carlos Fernández, cumpla las normas mínimas de seguridad e higiene. El escombro se acumula en salas y el pasillo, lo que sumado al polvo y el ruido, provoca un «auténtico caos»