Casi seis horas de polémicas estériles y de tediosas intervenciones de PSOE y PP

La Voz

VIGO

Salvo las intervenciones más concretas y documentadas de los concejales Raquel Díaz y Javier Guerra, del PSOE y PP respectivamente, las seis horas que duró la sesión plenaria de ayer se perdieron entre debates estériles más propios de otras épocas que de la era de los ordenadores.

La nueva corporación no ha tardado mucho en mostrar su cara menos amable y más bochornosa.

Por un lado, Corina Porro hizo gala de un estilo impropio en ella y más próximo al de José Manuel Figueroa, según le increparon en la sala, y por otro, el alcalde recurrió de nuevo a su afán por recordar viejos tiempos, aquellos un tanto desfasados cuando él era ministro de Transportes. Entre tanto, Santiago Domínguez pedía seriedad en un ambiente que le recordaba demasiado la campaña electoral.