Trasladan contenedores polémicos en Redondela

VIGO

El concejal de Medio Ambiente, el nacionalista Xosé Carlos Pazos, cumplió su promesa de modificar las ubicaciones de los contenedores que fueran susceptibles de cambio. Así, el Ayuntamiento ha trasladado algunos depósitos de basura que tapaban los escaparates de comercios en las principales calles del centro de la villa.

«Fui a hablar con el concejal y le expliqué la situación y al día siguiente me encontré con que habían movido el contenedor. Ahora no molesta tanto» dijo una de las empresarias a las que atendieron sus peticiones.

La colocación de los nuevos contenedores originó airadas protestas de la Asociación de Empresarios de Redondela. Según la patronal, la ubicación de estos depósitos no era adecuada porque tapaban las fachadas de los comercios. Los depósitos son muy voluminosos puesto que albergan 2.400 litros de capacidad. El Concello optó por ponerlos en la acera situada junto a los comercios. El edil de Medio Ambiente, Carlos Pazos, explicó que las razones de esta ubicación residían en la utilidad. Se trata de acercar los contenedores a los usuarios y colocarlos cerca de las tiendas y de las casas.

Mal olor

Algunos vecinos se muestran, sin embargo, decepcionados porque se haya puesto los depósitos de residuos delante de sus narices. Se trata de tres grandes recipientes: uno de ellos dedicado a almacenar envases, otro a papel y otro a basura orgánica. Este es el que produce más quejas. Ahora los contenedores están limpios y no desprender olor. Los vecinos temen que cuando se estropeen por el uso la pringue y la suciedad haga que su presencia empiece a resultar más desagradable para los comerciantes y para los que los visitan.

Para los ciudadanos críticos con el gobierno municipal, la presencia de los contenedores callejeros es el resultado de una política de improvisación. Se humanizó el centro, es decir se ensancharon las aceras para los viandantes, pero no se enterraron los contenedores.

El concejal de Medio Ambiente arguye que los contenedores subterráneos producen muchos problemas. Los recipiente se asientan en una isleta que se sube y se baja mediante un mecanismo que se manipula desde el exterior. Pero ocurre que este mecanismo se estropea con cierta frecuencia. Además, existe el riesgo de que se inutilicen por el vandalismo. En Vigo en la céntrica plaza de Compostela la policía sorprendió en alguna ocasión a vándalos jugando al ascensor.

Los problemas con las averías y la cercanía al usuario motivaron las ubicaciones que ahora están siendo aquilatadas por los responsables municipales.

Algunos traslados han estado motivados porque los recipientes estorbaban el paso de carritos de bebés.