Okkas saca del atasco al Celta para sumar el primer triunfo en Balaídos

X.R. Castro

VIGO

24 sep 2007 . Actualizado a las 20:25 h.

El maleficio de Balaídos es historia. Al final el Celta sumó su primera victoria e incluso se gustó en el segundo tiempo después de dos grandes detalles de definición de Okkas, pero antes, en el primer acto, el Las Palmas puso contra las cuerdas al cuadro vigués. Le faltó pegada y el Celta acabó aprovechándolo.

Por una vez un partido de Segunda rompió el guión. En el primer tiempo faltó juego combinativo, pero al menos hubo presencia en las áreas, especialmente en la local. El Celta no fue capaz de imponer su ley en el inicio y su falta de consistencia en la medular provocó un partido de ida y vuelta. Que permitió ver de inicio a los celestes con mayor presencia ofensiva con ocasiones para Núñez y Okkas, pero también sufriendo en defensa, porque las mejores y mayores ocasiones fueron insulares. Francis lo tuvo todo a favor después de ganar la espalda a Vara, pero se encontró con Pinto. Monteagudo metió un balón en la misma línea de gol sin rematador, Nauzet puso loco a Agus con sus carreras y Marcos Mázquez complicó la vida a los centrales en cada acción. Por momentos, la defensa celeste dio una sensación lamentable.

En la misma línea de un equipo que además de perder el sitio se olvidó de jugar al fútbol. Ni una jugada combinativa, ni un pase, con los hombres creativos desaparecidos y con la portería rival cada vez más lejos. De hecho, pasó más media hora para que Quincy aprovechase un rechace para poner a prueba a Nacho González.

Lo mejor del primer tiempo fue que el Las Palmas, cándido hasta los topes, indultó al Celta, que se fue indemne al vestuario bajo una sonora pitada para su cuerpo técnico, que respondió con el cambio de Diego Costa por el Quincy. Pero la solución del partido no era cuestión de movimientos de piezas, que conste que el brasileño le dio otra marcha al partido, sino de oportunismo. Okkas se colocó mejor que nadie para cabecear una falta botada por Jorge Larena y adelantar al Celta en el marcador y de paso cambiar la decoración del encuentro.

Entonces los vigueses se desmelenaron al mismo tiempo que los insulares se encogían. En medio de este proceso emergió otro genialidad de Okkas para marcar el segundo. Un toque sutil tras un servicio de Vitolo sirvió para enviar el balón por encima de Nacho González. En diez minutos el Celta había pasado de ofrecer una imagen calamitosa a anular a su rival. Enigimas del fútbol.

Aún así, Las Palmas pudo meterse en el partido con media hora por delante. El enésimo despiste defensivo celeste también encontró el perdón, aunque en este caso fue Peña quien reaccionó para sacar un balón de Adrián que ya se colaba.

Y aunque el escenario fuese muy favorable la última media hora tampoco estuvo exenta de sufrimiento. Marcos Márquez tiró del equipo amarillo y las imprecisiones de la zaga volvieron a la palestra. A cambio de dejar unos inmensos espacios para los contragolpes celestes. En el primer de ellos Núñez falló lo impensable. Algo parecido le sucedió a Diego Costa en el último suspiro. Hubiera sido la guinda a una tarde que pintó negra y que acabó feliz.