En diez días quedará resuelto, a menos a nivel federativo, el contencioso que Iriney Santos mantiene con el Celta debido a la renovación unilateral del contrato por parte del equipo vigués.
Después de la vista celebrada el pasado viernes, las dos partes disponen ahora de diez días para presentar alegaciones antes de que el Tribunal de Arbitraje de la Federación Española de Fútbol emita un veredicto sobre el que no cabe recurso a nivel de jurisprudencia deportiva, aunque todo apunta a que el asunto podría acabar en un tribunal ordinario.
Iriney presentó en su día documentación con la que pretendía demostrar que no había lugar a la ampliación de contrato, cuestión que hizo el Celta antes de final de temporada y con el jugador convaleciente de una lesión.