Mientras Beatriz Rodríguez, apoyada por sus compañeras de trabajo, trataban de no perder los nervios ante la difícil situación que debían afrontar, una voz experta les guiaba desde el Centro de Llamadas del 061, ubicado en Santiago de Compostela. El médico de guardia trataba de hacerse explicar con claridad para que Mari Lo, una de las compañeras de Beatriz, pudiera transmitir sus órdenes a Paula, que ejercía de comadrona. Las instrucciones eran precisas y sin lugar a equívocos.
A las 14.45 horas, recibían la llamada de auxilio en la Central de Llamadas del 061. Desde allí, movilizaron una ambulancia asistencial para que estuviera en el polígono de As Gándaras lo antes posible. Al mismo tiempo, se comisionaba una ambulancia medicalizada, para que pudiera afrontar la situación sin ninguna improvisación, pero ninguna de las dos unidades sanitarias pudo llegar a tiempo para intervenir en los momentos clave del nacimiento. Si realizaron las tareas ya más especializadas, como cortar el cordón umbilical o retirar los restos de la placenta. Posteriormente, la ambulancia medicalizada trasladó a la joven madre al Complexo Hospitalario Universitario de Vigo.