Resonancia y análisis del cefalorraquídeo

La Voz

SOCIEDAD

«Para diagnosticar, lo primero son los síntomas del paciente; lo segundo, una buena resonancia magnética; y, tercero, un buen análisis del líquido cefalorraquídeo», resume Rafael Arroyo. Celia Oreja, del Hospital La Paz, de Madrid, y coordinadora de enfermedades desmielinizantes en la Sociedad Española de Neurología, relata que el congreso mundial de la esclerosis múltiple abordó la tomografía de coherencia óptica, «que permite ver el nervio óptico y su correlación entre el daño y la atrofia del cerebro, la degeneración, y sirve para personalizar el tratamiento, con menos coste que la resonancia». Otra de las claves del simposio ha sido confirmar lo que la neuróloga madrileña considera inútil: «Queda claro que no es verdad que operar las venas mejore la esclerosis múltiple».