El primer cohete espacial artesano logra despegar en Dinamarca

EFE

SOCIEDAD

Dos aficionados consiguen hacer volar un prototipo monoplaza experimental.

03 jun 2011 . Actualizado a las 21:36 h.

¿Quién no ha soñado alguna vez con volar por sus propios medios al espacio? Los daneses Peter Madsen y Kristian Bengtson han dado hoy un paso de gigante al conseguir hacer despegar el primer cohete espacial artesanal. Y todo gracias a su trabajo y su esfuerzo. Y sin ayuda de la NASA.

Ambos, fundadores de Copenhagen Suborbitals, idearon hace años un prototipo experimental para enviar monoplazas tripulados al espacio en un plazo de entre cuatro y diez años. Lo intentaron el año pasado, pero un fallo técnico impidió que se encendiese el motor. Esta vez necesitaban un día de sol, con poco viento y olas no muy altas. Y lo consiguieron. El cohete despegó desde una plataforma flotante en un área militar del mar Báltico.

Aunque el plan inicial contemplaba el reto de alcanzar los 16.000 metros de altura, el prototipo no lo consiguió pero, ya solo conseguir que el cohete volara fue todo un éxito para sus promotores y un hito histórico nunca antes visto por una nave privada. «Nos da igual cuánto tiempo y cuánta distancia ha volado, lo que importa es que hemos demostrado que el sistema funciona», declaró al canal TV2News Madsen pocos minutos después del despegue. Bengtson, que contempló con todo el equipo el despegue desde un barco a tres kilómetros de distancia, dijo que ya sólo conseguir que el cohete volara había sido un éxito y que habían «hecho historia».

Además de no alcanzar la altura esperada, también se produjo un fallo en el aterrizaje, que no se produjo de forma controlada en paracaídas como estaba previsto. Ahora el equipo deberá analizar los datos recogidos en el proyectil para mejorar sus próximos intentos.

«Heat-1X Tycho Brahe», una nave casera

El Heat-1X Tycho Brahe, llamado así en honor al famoso astrónomo danés, tiene una altura de 9,5 metros aproximadamente y un peso de 2.000 kilos. En la cápsula, de 3 metros y 300 kilos de peso, viajaba un dummy, un muñeco de los que habitualmente se usan en las pruebas de seguridad de los automóviles.

El proyecto es fruto de trabajo de Copenhagen Suborbitals, una sociedad creada hace tres años y medio por Madsen y Bengtson. Al frente de un equipo de voluntarios, cuentan con una modesta asistencia logística de la marina danesa y apoyo económico procedente de donaciones de empresas y particulares.