En varias bolsas compradas en Vilagarcía han aparecido piedras tan similares a los tubérculos que se confunden con ellos
17 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Estaba una ama de casa de Vilagarcía dispuesta cocinar una sabrosa tortilla cuando, en medio de la engorrosa tarea de pelar las patatas, se sorprendió al comprobar que no era capaz de clavarle el cuchillo a una de ellas. «Primero pensé que estaba estropeada y que se había endurecido, pero luego que di cuenta de que no, de que no era una patata. ¡Era una piedra!».
Tardó en creérselo, porque el pedrusco que se había colado en medio de la bolsa adquirida en un supermercado era exactamente igual a una patata, con su color marrón, su forma desigual y su tierra impregnada. «Era idéntica. Solo te dabas cuenta de que era una piedra por el peso».
De la sorpresa inicial, la familia pasó a la sospecha. «¿No será que las meten en la bolsa para engordar el peso?, se preguntaron a la hora de la comida. Así que ni corta ni perezosa, la cocinera se presentó con la patata en el comercio en el que la había comprado. Pero allí era la primera noticia que tenían al respecto, no se había dado ningún otro caso, y el encargado y las dependientas se quedaron con la boca abierta viendo el parecido de la piedra con las patatas de verdad.
Más casos
La mujer se fue después a la frutería, y todavía extrañada por lo que le había ocurrido, se lo comentó a la dependienta. Y allí se habían dado más casos en los últimos días. «Me comentó incluso que una clienta había encontrado una piedra de setecientos gramos en una bolsa de tres». Lo curioso fue que la marca de patatas que se vendía en la frutería era distinta de la del supermercado, así que no se podía culpar a la empresa. «Es extraño, porque en el súper me dijeron que las patatas pasan por un proceso de selección en unas cintas transportadoras. La mía se pudo colar porque es muy parecida a las de verdad, pero ¿y los demás casos?
Con la incógnita sin resolver, la cocinera pela ahora las patatas pendiente de si vuelve a aparecer otra de piedra, como quien teme encontrarse un garbanzo negro en el puchero.