La selección levanta pasiones al recibir el Príncipe de Asturias

Alejandro Posilio REDACCIÓN/LA VOZ.

SOCIEDAD

Del Bosque se saltó el protocolo y sacó a su predecesor, Aragonés, para que también recibiera los aplausos. Recibieron vítores y las ovaciones más largas y cerradas de la celebración.

23 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La ovación más cerrada y larga de la imponente ceremonia de la entrega de los Premios Príncipe de Asturias la recibieron ayer los representantes de la selección española de fútbol, equipo distinguido con el galardón al Deporte por el mayor triunfo de su historia, al conquistar la Copa del Mundo el pasado mes de junio. Posiblemente los premiados que han logrado la hazaña menos trascendente de todas las reconocidas en este acto, pero sin duda la más popular, fueron los que más pasión levantaron tanto fuera como dentro del Teatro Campoamor, tradicional sede que acogió la ceremonia de entrega de la 30.ª edición de los premios más prestigiosos que se dan en este país.

Todos los premiados fueron reconocidos con sinceros aplausos tras recoger sus respectivas distinciones, pero cuando les tocó el turno a los diez jugadores del equipo nacional no solo atronaron las palmas, sino también se escucharon vítores y ¡bravos! Como si estuvieran en un estadio de fútbol.

Y a pesar de la rigidez protocolaria que impregna esta celebración, el seleccionador optó por saltarse lo establecido y acercarse hasta su predecesor en el cargo, Luis Aragonés, para sacarlo de su asiento y recibir conjuntamente los aplausos de los 1.200 invitados. Oportunidad que también aprovechó el presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel Villar, para colarse en la foto.

Para mayor empaque, Vicente Del Bosque fue uno de los cuatro premiados que contaron con la posibilidad de agradecer públicamente desde el atril la alta distinción recibida. Y aprovechó la ocasión para resaltar que el éxito de la selección es una manifestación de los valores de ese equipo: «Esfuerzo, sacrificio, talento, solidaridad y modestia». Del Bosque no pudo contener su emoción cuando dijo que el grupo que representa «reúne todas las virtudes que un entrenador ha deseado siempre. La humildad de un grupo de futbolistas que han hecho de la modestia un arma tan poderosa como su mismo y arrebatador juego».

Características también resaltadas por el príncipe Felipe, a las que añadió la voluntad, el tesón y la belleza como ejemplos de que el equipo nacional mostró al mundo, más allá de lo puramente deportivo. «Es el mejor regalo que habéis ofrecido a todo el país».