Una campaña alertará sobre la lipodistrofia para no aumentar la marginación a los afectados
SOCIEDAD
El tratamiento del sida experimentó un enorme avance en 1996, al verificarse cómo los fármacos antirretrovirales aumentaban la esperanza y calidad de vida de las personas afectadas. Pero entre sus efectos secundarios está la lipodistrofia: la anormal distribución de la grasa en el cuerpo, con su pérdida en la cara o las nalgas, que forma una especie de hoyos; o acumulación excesiva en la columna y otras zonas.
La lipodistrofia supone una marginación añadida a los pacientes, y para afrontarla se presentó en el congreso la campaña Elige siempre cara , apoyada por varias asociaciones.
Un estudio de este año con 706 enfermos de sida en varios lugares de España comprobó que parte de ellos se resisten a tomar la medicación por temor a padecer lipodistrofia; otros notan marginación y rechazo por su aspecto, que les ocasiona perjuicios sociales y laborales, que la campaña combate. La asistencia a la lipodistrofia es ya una nueva prestación sanitaria pública, indican.