Sanidade descarta el copago sanitario y opta por reducir el gasto en farmacia

E. Álvarez / S. Carreira SANTIAGO/REDACCIÓN/LAVOZ.

SOCIEDAD

30 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

En 1998 el gasto real de la sanidad gallega fue de 1.757 millones de euros. Una década después, fue de 3.702 millones, más del doble. El gasto por habitante pasó de 645 euros a 1.329. Para el 2010, la Xunta ha cuantificado 3.728 millones para este departamento, el 34% de todo el presupuesto del Gobierno gallego.

Lograr una mayor eficiencia del sistema es una urgencia si quiere mantenerse el modelo actual. Una declaración posteriormente matizada de la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, desató las alarmas esta semana. Jiménez aseguraba que se estudia el copago sanitario. En Galicia, la conselleira de Sanidade, Pilar Farjas, dejó claro que esta práctica -que los usuarios paguen una pequeña cantidad en metálico por hacer uso de determinados servicios del Sergas- es una opción que «ni se sopesa ni está sobre la mesa».

Hay mucho margen de maniobra, explican tanto los responsables como los gestores sanitarios, sin seguir en la dirección de subir los impuestos a los ciudadanos. Farjas propone cuatro direcciones: los recursos humanos; los medicamentos; la eficiencia y la contención; y la sostenibilidad financiera.

El gasto farmacéutico se ha convertido en un caballo de batalla para la Xunta. En el 2009 supuso 925 millones de euros para las arcas públicas gallegas. Y en ascenso. El fomento de genéricos, la revisión de los precios de referencia -sobre todo de los que suponen una mayor innovación tecnológica porque son los más costosos- son algunas de las medidas que se proponen desde Sanidade. Galicia es además la comunidad que menos prescribe genéricos, por lo que incrementar estas recetas es uno de los principales objetivos del Sergas. Como primer atisbo de luz, en abril la factura gallega bajó un 2,48% respecto al mismo período del año anterior.

Lo que tiene claro la Xunta es que el copago sanitario no es la solución ni a la crisis ni a la falta de eficiencia.