La ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, aseguró ayer que ningún grupo parlamentario se opone al endurecimiento que se prepara de la ley antitabaco, mediante el cual se prohibirá fumar en todos los lugares públicos cerrados, incluidos bares, restaurantes y demás locales de ocio. Jiménez insistió en que tiene la intención de sacar adelante esta nueva normativa este año con el mayor respaldo posible, tanto social como político. Además, aclaró que está negociando con el resto de las formaciones políticas «el modo y el contenido» de la reforma. Ahora bien, reconoció que este cambio legislativo es «muy difícil», porque en este ámbito hay «muchos intereses».
Por su parte, el secretario de Salud de México, José Ángel Córdova, animó al Gobierno español a endurecer la ley antitabaco, como el Gobierno mexicano hizo en mayo del 2008. También explicó que no hay una medida pública «más contundente y más importante» que esta para conseguir una reducción del consumo de tabaco y una mejora en la salud de la población.
Córdova confesó que el negocio de la hostelería bajó un poco tras la aprobación de esta ley, pero añadió que a los pocos meses volvió a aumentar. «La medida no ha tenido consecuencias negativas para el sector. La prohibición se está aplicando y va muy bien», sentenció. Es más, definió como un mito que prohibir fumar en los espacio públicos retraiga a la gente de acudir a los mismos.