El alcalde de Lalín, José Crespo, delegó en el presidente de la Xunta la presentación de la pregonera. Y Núñez Feijoo ofreció un discurso entre la lírica y la retranca, con guiños a temas candentes como la ley de cajas y el recurso del Gobierno central. Entre la sonrisa y el sonrojo, María Castro escuchó al presidente autonómico recordar a Álvaro Cunqueiro cuando decía que «no niño novo do vento hai unha pomba dourada. Si pensaba en alguén, debía parecerse moito á pregoeira». Feijoo aclaró a la actriz, por si tenía alguna duda, que «sufrimos moito véndoa rodeada de xente perversa», para confesar que «pensei en utilizar as miñas competencias presidenciais para ordenar o seu rescate, pero axiña dinme conta de que aquel famoso Duque era moi poderoso, e ben podía presentar un recurso».
Feijoo destacó que «o paraíso auténtico necesita tamén de festas coma esta, necesita de Lalín, do cocido e desta Galicia nosa que fixo da cociña un santuario da irmandade». El paraíso como referente en presentador y pregonera, que, ausente, tuvo un cariñoso tirón de orejas del alcalde en el discurso tras la comida oficial con 300 asistentes, por asegurar que en casa comían el cocido con refrito de tomate.
Un ágape oficial en el que algunos ironizaban con un posible Consello de la Xunta a su conclusión, dada la presencia de Feijoo y todos los conselleiros, que no conselleiras, ya que ninguna de las cuatro acudió. Y en el que Crespo apeló al buen humor para mostrarse dispuesto a ceder terrenos en Lalín para albergar la sede de la nueva caja y evitar los tiras y aflojas entre A Coruña y Vigo.
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