Ganar el cielo con un buen cocido

SOCIEDAD

En Lalín se revivió la devoción a un «prato divino», como ensalzó María Castro, la pregonera venida del paraíso para acompañar a los fieles en el «Ano Santo Cocideo»

08 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Lalín se transmuta cada año en el escenario de una ceremonia laica, que atrae a miles de fieles dispuestos para el banquete. Un oficio gastronómico donde se devociona al cerdo por encima de patatas y grelos, terneras y gallinas. El cocido como «prato divino», que pregonó María Castro. La actriz viguesa se apeó ayer casi en marcha del vuelo de vuelta a Madrid, su particular paraíso laboral en estos días, para derrochar buen humor e ilusión a falta de horas de sueño y cautivar a los adeptos de la cofradía del buen puchero.

Las ollas llevaban días en ebullición, en casas y restaurantes. Lalín huele a cocido durante semanas. Manjares de la tierra venerados hoy, salvíficos en tiempos pretéritos. Un olor que casi podemos masticar el día grande, el campo da feira repleto de puestos rebosantes de cacheiras y chorizos, de tocinos y lacones. Decían los vendedores sin perder la sonrisa que ahora hay más seguidores del chorizo que del lacón. Será la crisis.

La Feira do Cocido más popular en años, con el ala masculina en pleno de la Xunta y su presidente, atrajo a 50.000 personas a la capital dezana, cuentan desde la organización. El centro lalinense convertido hacia el mediodía en un maremoto humano dispuesto a colmar la vista y el oído antes de hartarse a la mesa. Un público fiel al desfile del entroido, que este año se adelantó para que la pregonera tuviera tiempo suficiente de regresar al teatro y su función de la tarde. Para su desgracia, sin degustar el cocido oficial.

Y oficialidad y teatralidad destiló antes del bullicio carnavalero el Capítulo Xeral da Encomenda do Cocido. Una sociedad sin mayor secreto que la pasión por el buen comer, ya con más de un centenar de comendadores. Entre juramentos y promesas de degustar el plato al menos una vez al año se sumaban ocho nuevos miembros, con la presidenta de la Fundación Barreiros, Mari Luz Barreiros; el presidente del Patronato Turismo Rías Baixas, José Manuel Figueroa; el editor Bieito Ledo; el conselleiro de Industria, Javier Guerra; la investigadora María Soledad Soengas; el periodista Enrique Beotas; el secretario xeral de la Consellería de Medio Ambiente, José Antonio Fernández; y el presidente de la ONCE, Miguel Carballeda, quien prometió para estas fechas en el 2011 un cupón del cocido y Lalín.

María Castro tuvo tiempo de estampar sus manos en cemento, para la futura Avenida dos Pregoeiros y ofrecer un discurso cercano, familiar. Incluso retó a que algún avispado empresario cree «cocidodelalín.com» para comercializar el plato a través de la Red. Auguró que sería un sustituto perfecto para los regalos de empresa «e mesmo facerlle unha dura competencia ás cestas de Nadal».

La actriz confió en que Ferran Adrià no dedique sus dos años de retiro para «meterlle man ao noso cocido» y terminó con unos versos de un amigo donde no faltó un guiño al «Ano Santo Cocideo». Tomó el testigo del micrófono el humorista Isi, quien condujo el desfile de las 26 carrozas, comparsas y charangas que este año se sumaron, al recortado en tiempo y número, desfile de entroido, preludio del buen comer.