«No es normal chatear a las tres de la mañana en Internet si uno se levanta a las ocho, ahí ya se detecta un problema»

SANTIAGO CIUDAD

El catedrático de la Universidade de Santiago Elisardo Becoña, coautor de un libro sobre la adicción a las nuevas tecnologías, asegura que desde una perspectiva clínica este problema todavía está «en las primeras fases, puede tener su relevancia en el futuro, pero en este momento no la tiene».

-¿Todas las adicciones presentan el mismo comportamiento?

-Básicamente, la característica central de todas es que la persona está todo el día pensando en ella, le dedica mucho tiempo, invierte mucho dinero, y por otra parte repercute de modo grave en su funcionamiento cotidiano, tanto a nivel de trabajo como en el ámbito personal. Estos serían dos criterios para ir empezando a delimitar una adicción.

-¿Hay un perfil del adicto?

-El perfil depende del uso. En general, nuestras abuelas no tienen móvil, por lo que no tienen posibilidades de desarrollar esta conducta. Muchos adolescentes sí lo tienen y ahí ya aumenta el riesgo. El móvil puede ser muy útil para un joven, pero cuando no lo apaga por las noches, se dedica a chatear, y sobre todo si este abuso repercute en el rendimiento escolar o en conflictos con la familia, es cuando tendríamos un problema. Se debe detectar e intervenir cuando realmente hay una consecuencia negativa. -¿A qué debe estar atento un padre para ver si su hijo es adicto a Internet o a los videojuegos? -A veces se solapa el trabajo con el no trabajo. Por ejemplo, si una persona tiene que estar ocho horas delante de un ordenador no es adicta a las nuevas tecnologías. Lo que no es normal es estar a las tres de la madrugada chateando en Internet cuando uno se tiene que levantar a las ocho, ahí es donde vamos detectando el problema. La clave es distinguir uso de abuso y de dependencia. El uso es muy común, hay cierto nivel de abuso y ya un nivel más reducido de dependencia, que es donde estarían los casos más problemáticos.

-¿Cómo se trata esta adicción?

-Depende de la nueva tecnología. Con el móvil es muy sencillo, restricción de acceso y restricción económica. En Internet hay que restringir el uso, aunque previamente es importante que la persona se dé cuenta de su problema o que demande ayuda por las consecuencias que le acarrea. Cuando alguien se pasa todo el día en Internet y eso le produce conflictos de pareja, seguramente pedirá ayuda. O puede que haya un problema de pareja, y eso lleve a la persona a aislarse o a centrarse en otro tipo de conductas. A veces existen adicciones que no son debidas a las tecnologías. Por ejemplo, un jugador patológico tiene un problema de juego, y si descubre que puede jugar en casinos on line puede jugar en Internet, pero realmente su problema es que es un adicto al juego, que utiliza Internet como un elemento de canalización.