La crisis acelera la caída de los divorcios en Galicia hasta el 20%

J.?C.

SOCIEDAD

Los matrimonialistas esperaban una pausa en el bum de las separaciones, pero no tan rápida e intensa

27 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

En el 2006, en pleno bum del divorcio exprés, se consumaron en Galicia 8.673 rupturas matrimoniales, entre divorcios, separaciones y nulidades. La estadística del 2008 se cerró con 7.060, un 18,5% menos. La caída se produjo en un porcentaje idéntico en el conjunto de España y la tendencia a la baja se mantuvo en los primeros trimestres del 2009, cuyo cierre aportará sin duda una cantidad aún menor de divorcios y separaciones, situando el descenso por encima del 20% en los tres últimos años.

La recesión económica parece haber tenido su impacto en las rupturas de pareja, poniendo sobre la mesa los costes de un divorcio. El proceso difícilmente se salda por menos de 1.500 euros en casos de mutuo acuerdo, y en los contenciosos se puede prolongar de tal manera que es imposible calcular el monto. Además, la pareja duplicará sus gastos, empezando por la vivienda. Un negro futuro que ha retraído a muchos. ¿A un 20%? «Es desproporcionado -opina el abogado Ignacio Bermúdez de Castro-. Una pareja que decide romper, no se retrae por el coste del divorcio».

Bajo el mismo techo

La opinión la comparten la mayor parte de los abogados consultados, pese a que admiten que el negocio ha descendido: «Es posible que esos divorcios no se consumen patrimonialmente -señala el abogado de Ourense Esteban Basano-, pero sí existen físicamente». Desde el que recrea la vieja escena de ir a buscar tabaco y no volver, a los que se adaptan a una convivencia distinta bajo un mismo techo que no pueden vender.

¿Existen esos hogares donde el matrimonio es una pareja de compañeros de piso mal avenidos? «Sí. En los dos últimos años nosotros hemos tenido varios casos -explica Rosa Blanco, agente inmobiliaria del área coruñesa-. No hay que olvidar que en los años buenos se concedieron hipotecas del 120% del valor del piso. Si les dieron 25 y el piso valía 22, ahora ni siquiera pueden venderlo por 22». La hipoteca une más que el matrimonio.

El fenómeno, confirma Blanco, es más común en las afueras de las ciudades, hiperurbanizadas. Allí se instalaron parejas jóvenes con empleos que no han resistido bien el vendaval económico y que ahora se ven encadenadas a un piso y a una pareja de los que no pueden deshacerse.

«Son los menos -apunta el abogado vigués Ricardo Rodríguez-. Es cierto que la situación económica influye, porque el divorcio incluye dos viviendas, la pensión si hay hijos y quizás una compensatoria. Pero es más fácil que rompan de facto a que se avengan a una convivencia bajo el mismo techo».

Tendencia predecible

La crisis influye, pero los profesionales señalan a la inevitable caída que debían sufrir los divorcios tras la puesta marcha de la nueva ley que aceleraba los trámites y que disparó las estadísticas desde el 2005. La recesión ayudó a una tendencia que se esperaba, aunque no tan pronto ni con tanta intensidad.

De hecho, la coyuntura no ha mejorado los datos sobre mediación familiar, una fórmula que permite acceder incluso a ayudas públicas para intentar alcanzar un acuerdo que abarate los trámites del divorcio. Las parejas que acuden a este servicio siguen siendo una minoría, pese a que su uso se extiende en otras comunidades autónomas. En Galicia, lo dicen los mediadores, aún no se entienden muy bien las ventajas del servicio.