El presidente Obama viaja esta semana a Copenhague para la clausura de la conferencia de la ONU sobre el clima. El viaje del presidente estadounidense se ve muy complicado desde su propio país por varias razones. La primera es que sus partidarios temen que, otra vez, la capital danesa se convierta en un fiasco para el estadounidense como ocurrió cuando acudió a apoyar la candidatura de Chicago para los Juegos Olímpicos del 2016.
Y es que la situación de Barack Obama frente al cambio climático no puede ser más complicada en este momento. La Casa Blanca ha anunciado que el presidente lleva a Europa una propuesta que califican como muy prometedora. Obama propondrá en Copenhague que su país podría reducir un 17% con respecto a las emisiones del 2005 para el año 2020. Aunque su meta es la de llegar a reducir el 82% en el año 2050. Pero esto último obligaría a reducir un 30% en el 2025 y llegar a una disminución del 42% en el 2030. ?Las cifras suenan muy bien, sobre todo porque Estados Unidos es el segundo emisor mundial de gases de efecto invernadero detrás de China. Y sus emisiones totales representan un 20% de todos los gases que se lanzan a la atmósfera en la Tierra. Pero el problema es que Obama no puede hacer nada si el Congreso no aprueba esa disminución de emisiones y esa posibilidad está, hoy por hoy, muy lejana.
La Cámara de Representantes ya aprobó una ley de emisiones que permitiría llegar a esa reducción, pero el Senado no ha empezado ni siquiera a debatirla. Y las opiniones no le son favorables.