La comunidad educativa reconoce que este año se controla al máximo cada aspecto peligroso. Por ejemplo, cuando un menor presenta un aspecto preocupante no se le deja acceder al colegio: si es pequeño ha de volverse con quien lo lleve; si es mayor, se llama al familiar de contacto para que lo vaya a buscar. Hay casos, como el de las alergias, en que los profesores exigen de los padres un justificante médico y mientras tanto controlan al niño para limitar al máximo los contagios. Y lo mismo que ocurre en los colegios pasa en las actividades extraescolares: muchos entrenadores no dejan jugar a niños que tengan síntomas evidentes de gripe.
Las manos, impecables
Virgilio Gantes asegura que se están extremando las medidas de higiene frente al virus y que estas son tan básicas que deberían establecerse también para el futuro: «Ahora ningún niño se sienta a comer sin haberse lavado las manos bien», además de que se airean a fondo las clases.