Lujo, brillos y emoción con los que reivindicar lo intemporal

La Voz

SOCIEDAD

Verino tiene clara el alma de la colección con la que puso el broche final a la jornada inaugural de Cibeles: «Veinticinco años de moda hay que celebrarlos y ese ha sido mi objetivo, celebrar, deslumbrar sobre la pasarela. Que la gente que ama el diseño se emocione».

Y su propuesta -netamente de fiesta, como reclamaba la ocasión- no dejó indiferente a nadie. La colección arranca con una reinterpretación de sus diseños más emblemáticos. Así, un vestido de noche en lana, con falda de vuelo cuajada de rosas del mismo tejido o sangrantes corazones con brillos de pedrería e inspiración en Frida Kalho, dejan paso al diseño del futuro, en el que la luz inunda los tejidos (crepe, seda, gasa, pieles ligeras) y las formas, derramando sobre la pasarela cuerpos de inspiración lencera, vestidos salpicados de pedrería Swarovski o rendidos ante encajes, plumas y lentejuelas.

El negro, protagonista, compartió pasarela con el blanco, los guiños al plata o el refrescante tono limón. Ahora el reto de Verino es, como él afirma, superarse.