Optimista, vital, excesiva y valiente. Así es la colección que José Castro ha bautizado como Aurora , el nombre del guacamayo con el que compartió veinticinco años -tantos como cumple Cibeles- y que le robaron a su familia en el 2002.
El nuevo enfant terrible de la pasarela desplegó una «receta» anticrisis fusionando el reciclaje con la alta costura en 55 propuestas inspiradas en el color de la Amazonia: verdes, azules, la mezcla «políticamente incorrecta» -como Castro apunta- del rojo y el amarillo.
Y todo ello con la máxima de «no tenerle miedo a nada», ni en tejidos, ni en acabados ni en volúmenes. Chaquetas confeccionadas con pedazos de gafas de marca (desde Fendi a Calvin Klein o Jil Sander), vestidos realizados con las alarmas de Bershka, lentejuelas rociadas con espray o recuperar los tejidos que quedan por casa, «sin necesidad de comprar», integran su propuesta, un viaje hacia el exotismo donde también tiene cabida un pequeño homenaje a uno de sus ídolos: Michael Jackson, en chaquetas con aplicaciones doradas y jeans a juego.
Es el exceso contra el gris de la crisis firmado por un maestro de la aguja.