Por una parte, Snow Leopard solo puede instalarse en ordenadores Macintosh con procesador Intel, lo que marca un punto de ruptura con los modelos más viejos con procesadores PowerPC, en alguno de los cuales aún era posible instalar Leopard, lo que ha permitido a Apple eliminar una gran cantidad de código heredado que seguía estando presente en el sistema para dar soporte a máquinas más antiguas, que entre otras cosas facilita el mantenimiento de este de cara al futuro.
Entre la eliminación de este código heredado y el hecho de que ahora el sistema no instala como antes controladores de cientos de impresoras, sino que los descarga de Internet si llegan a ser necesarios, Snow Leopard ocupa del orden de cinco o seis gigas menos en disco.
También funciona en modo 64 bits en cualquier Macintosh con un procesador Core 2 Duo de Intel, lo que, aparte de permitir en el futuro el uso de cantidades ingentes de memoria RAM, presenta desde ya una ventaja en cuanto a rapidez de funcionamiento, ya que es como si fueran capaces de hacer más cosas en el mismo tiempo. La ventaja es que los programadores no deben ser ellos los que tengan que buscar la forma de aprovechar los múltiples núcleos y tarjetas gráficas.
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