Secuestrada a los 10 años cuando iba a la escuela, el 2 de marzo de 1998, por un desequilibrado de 35 años llamado Wolfgang Priklopil, Natascha Kampusch logró escapar el 23 de agosto del 2006 de su secuestrador, quien se suicidó ese mismo día arrojándose bajo un tren. La joven padeció ocho años de cautiverio en el sótano de una casa de Strasshof, donde su secuestrador la retenía en un espacio de cinco metros cuadrados con un televisor como único contacto con el mundo exterior. Elisabeth Fritzl. En otro caso ocurrido en Austria, Elisabeth Fritzl fue secuestrada durante 24 años por su padre, Josef Fritzl, quien la encerró en el sótano de la casa familiar de Amstetten cuando ella tenía 11 años. El caso estalló en abril del 2008 con la hospitalización de uno de los siete niños nacidos de esa relación incestuosa. Josef Fritzl fue condenado a cadena perpetua e internado en un hospital psiquiátrico por secuestro y violación de su hija.
En enero del 2000, una muchacha fue hallada de casualidad después de pasar nueve años secuestrada. Había sido raptada en noviembre de 1990, a la edad de 9 años, cuando iba a la escuela. Su secuestrador la mantuvo cautiva en una habitación del segundo piso de su propia casa en la región de Niigata. La joven reclusa, cuya identidad no fue revelada, fue descubierta por unos enfermeros que llegaron a buscar a su captor para hospitalizarlo a petición de su madre. El secuestrador fue condenado en el 2003 a 14 años de cárcel.