Si algo tiene claro Ramón Blanco es que no va a escatimar en gastos. Además de la explanada en la que tendrán lugar los conciertos, existe otro lugar cercano que se está preparado para ubicar el aparcamiento, un espacio que estará vigilado los días de las fiestas. La seguridad es también para el empresario un tema importante. Habrá dotación de bomberos, ambulancia, agentes de la Guardia Civil y una empresa privada que se encargará de controlar el enclave.
La inexistencia en la zona de lugares en los que comer le ha llevado este año a ubicar en la zona un restaurante. «Habrá carne ao caldeiro, pulpo, empanada y embutido ibérico de todo tipo. Pondremos de todo, lavavajillas, microondas. Haremos que la gente se sienta como en el mejor restaurante», comenta para recordar que en anteriores ocasiones no se había quedado satisfecho con este servicio. «No estaba al nivel», y eso para Blanco es algo impensable cuando se trata de las fiestas de Soutomaior.
Para abrir boca
Aunque será a partir del 2 de septiembre cuando la parroquia de Taboadela se convierta en la capital gallega de la música, para abrir boca este mismo sábado, día 29, a partir de las diez de la noche se celebrará una gran fiesta amenizada por una discoteca móvil en la que ya se podrán degustar, a modo de tapas, diversos manjares.