Responsable del área psicofisiológica del estudio de la USC, Alberto Crego explica que los bebedores intensivos no son conscientes del riesgo que asumen con el botellón.
-Anomalías neurofuncionales a nivel electrofisiológico. Suena bastante fuerte. ¿Qué quiere decir exactamente?
-Pues que el electroencefalograma no es normal en los bebedores intensivos, que necesitan un proceso de atención mayor para dar las mismas respuestas que los consumidores moderados. -¿Son conscientes del riesgo al que se exponen todos esos universitarios que están practicando el botellón? -No, los estudiantes no son conscientes del riesgo que corren, pero es que la baja percepción del riesgo es característica del nuevo patrón de consumo de alcohol. Pervive ese falso mito de que cuando se es joven no importa emborracharse porque uno se recupera enseguida. -¿Por qué ha aparecido este fenómeno del botellón? -No soy un experto en el tema a nivel social, pero está ligado a la cultura del ocio de los ochenta y los noventa. Beber hasta emborracharse se convierte en un modo de pasarlo bien. Es un cambio cultural que nos acerca a lo que sucede en otras sociedades avanzadas, donde se busca una fórmula rápida de diversión para el fin de semana. -¿Está sucediendo lo mismo en otros países europeos? -Cuando encuestamos a los 3.000 estudiantes nos encontramos con que el 12,2% eran consumidores intensivos. En Estados Unidos lo son el 40%, y en Inglaterra las cifras son similares. -¿Hay que pensar entonces que el problema irá en aumento? -Parece ser que llegaremos a esos niveles, que esa es la tendencia. -¿Han observado diferencias entre hombres y mujeres? -A pesar de que algunos estudios han revelado que el consumo de alcohol tiene más efectos neurotóxicos en las mujeres que en los hombres, principalmente debido a factores hormonales, en el nuestro no se hallaron diferencias. -¿Cómo analizaron los datos de los encefalogramas? -Utilizamos la técnica de potenciales evocados o potenciales relacionados con eventos. Son fluctuaciones de voltaje que se asocian a algún proceso físico o mental y que se pueden registrar desde el cuero cabelludo.