Un retorno provocado por una estafa económica

La Voz

SOCIEDAD

Kelley Lynch es la responsable de que esta noche los gallegos puedan oír en directo a uno de los grandes de la música popular del siglo XX. Esta mujer fue acusada hace cuatro años, por Leonard Cohen, de haberle estafado cinco millones de dólares. Según algunas fuentes, la asesora financiera del poeta se fugó sin más con los ahorros del genial compositor, mientras que otras versiones apuntan a una mala inversión del plan de pensiones de Leonard.

En cualquier caso, el negro panorama que se le avecinaba llevó al compositor de I'm Your Man a echarse a la carretera de nuevo. Atrás quedaban años de retiro, cuando dejó las giras en las que se bebía tres botellas de vino para calentar la voz ante un concierto. Ahora las cosas no son así. Lo más difícil para Cohen fue convencer a los promotores para que financiasen una gira mundial. La intervención de un amigo ayudó a disipar las dudas y el éxito económico fue rotundo.

En el primer concierto, desarrollado en Toronto, vendió todas las localidades en tan solo un día y medio. En las dos siguientes etapas, que tuvieron lugar en Dublín, despacharon 36.000 localidades en hora y media, por lo que decidieron realizar un tercer concierto. Para mayor sorpresa, el tema Hallelujah se situó en el número uno en dos de las listas británicas, aunque no en su versión sino en la de un participante en la operación triunfo isleña y en el aplaudido cover del difunto Jeff Buckley.

La voz más grave

El viejo judío seguía en el candelero en plena gira. Y no desaprovechó su buena estrella, basada en su excelente discografía y en su entrega total por los escenarios de todo el mundo. El golpe definitivo fue la grabación del concierto de Londres, realizado en julio del pasado año. Fue grabado en directo en el O2 Arena de Londres, el 17 de julio del 2008, y se comercializa en dos cedés y un deuvedé, cuyo contenido es el mismo que el de los dos cedés.

Leonard Cohen se había asegurado su futuro, y los amantes de la voz más grave y triste del pop ganaban tres horas de un concierto de los grandes.

A sus 74 años de edad, el poeta se permite reinterpretar algunos de sus éxitos acompañado por una banda a la altura de las circunstancias. Se apoya constantemente en las tres voces femeninas que lo acompañan en directo, pero el resultado final no supone una pérdida importante en la esencia de las canciones.

En el documental Leonard Cohen: I'm Your Man (2006), de Lian Lunson, Cohen declara: «No soy una persona nostálgica que mire el pasado, así que no tengo remordimientos ni nada por qué felicitarme. Vi que las cosas son mucho más fáciles cuando ya no esperas ninguna victoria. Al abandonar tu obra maestra te sumerges en la auténtica obra maestra». Una reflexión que le ha servido para sobreponerse a un duro revés. Claro que no es lo mismo levantarse cuando uno se llama Leonard Cohen y ha firmado canciones tan bellas.