Se cumplen 40 años de los crímenes de Sharon Tate y otras cinco personas cometidos por la secta que puso el punto final al espíritu «hippy» de los sesenta
09 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El verano del 69 fue el de la llegada del hombre a la Luna, el del concierto de Woodstock y el del fin de la ilusión hippy. Y para muchos, ese fin lo simbolizó la matanza cometida por los seguidores de Charles Manson, que aún hoy es considerado un sinónimo de maldad en Estados Unidos.
Manson nació en 1934, su madre era una prostituta de 16 años que cuando el niño tenía unos meses lo cambió por un botellín de cerveza. A partir de los 13 años se convirtió en un habitual de las comisarías. Según algunos informes, tiene el coeficiente intelectual de un superdotado, pero Manson era un semianalfabeto que se familiarizó en la cárcel con la iglesia de la cienciología.
Cuando en 1967 fue liberado fundó una comuna. Le llamó La familia. Las enseñanzas de Manson eran una mezcla incoherente de amor libre, violencia y llamadas a la guerra racial. Sobre esta, aseguraba que estaba a punto de comenzar. Los negros se levantarían contra los blancos, a los que derrotarían. Pero después, incapaces de gobernarse, acudirían a La familia.
El cuerpo doctrinal del grupo eran un puñado de estupideces que a cualquier adulto le harían sonreír. Pero entre los miembros de aquella comuna no había adultos. Los seguidores de Charles Manson eran un grupo de unos treinta jóvenes, de los que la mayoría tenía alrededor de 17 años y había varios de solo 14.
La noche del 8 agosto de 1969, varios miembros de La familia mataron de forma salvaje a cinco personas en la casa de Sharon Tate, la mujer del director de cine Roman Polanski, que estaba embarazada de ocho meses y medio, y que también murió acuchillada mientras suplicaba por la vida de su hijo. La noche siguiente, los fanáticos miembros del grupo asesinaron al matrimonio Labianca.
Cuarenta años después, aún no se sabe por qué razón Manson eligió a esas víctimas concretas. Se dijo que habían sido escogidas al azar, que solo buscaron casas de gente adinerada, sin importar quién viviera en ellas. Pero también se demostró en el juicio que el propio Manson había visitado ese mismo año en dos ocasiones la casa de Polanski.
Fuera cual fuera la razón, Manson envió a sus secuaces Charles Watson, Susan Atkins, Patricia Krenwinkel, Leslie Van Houten y Linda Karabian a matar. Todos ellos, excepto Karabian, que testificó contra sus compañeros, fueron condenados a muerte. También Manson, como inductor. Aunque sus condenas fueron conmutadas por cadenas perpetuas cuando California decidió dejar de aplicar la pena capital.
Otros seguidores continuaron con las doctrinas de Manson. Una de ellos, Lyenette Fromme, fue condenada por intentar matar al presidente Ford en 1975. Desde entonces ha estado en la cárcel. Hasta dentro de pocos días, ya que el próximo 16 de agosto saldrá en libertad condicional.