Bruce Springsteen descansa en San Sebastián de la gira europea que el pasado domingo finalizó con la apoteosis -no exenta de polémica por lo que se refiere a la organización- de Compostela.
Según ha podido confirmar La Voz, el Boss no se encuentra en Asturias, -como habían afirmado varias fuentes, quizá en una maniobra de diversión- si no en el País Vasco. Pasará varios días en la ciudad de la Concha.
La noche del concierto, Springsteen llegó a la suite Stephen Hawking del Hotel Puerta del Camino, en San Lázaro, sobre las cuatro de la madrugada. A esa hora despegaba desde Lavacolla el Airbus 319 que trasladó directamente a Estados Unidos a parte de la E Street Band, aunque el de Nueva Jersey prefirió dormir en tierra. Springsteen y sus colaboradores más directos pidieron de madrugada cena a la carta, variada, y se retiraron a descansar hasta bien entrada la mañana.
Un grupo de fans, enterados de que su ídolo se encontraba durante la mañana de ayer todavía en Compostela, se apelotonaron en el vestíbulo del establecimiento de cinco estrellas con el objetivo de conseguir autógrafos y fotografías. Incluso una muchacha llegó con un bajo eléctrico y un rotulador dispuesta a que el jefe le estampase su rúbrica sobre la madera.
Pero todos esperaron varias horas para nada; pasaba de las 14.30 horas cuando un Mercedes negro conducía directamente a Springsteen desde el garaje del hotel hasta el aeropuerto de Lavacolla. ¿Su destino? El País Vasco.
En el 93 paseó por Santiago
A diferencia de su visita de 1993, cuando paseó por la ciudad y se dejó ver, en esta ocasión el Boss prefirió recogerse y evitar más contacto directo que el que tuvo con sus fans durante las tres horas que duró el concierto.
No ha trascendido en qué lugar de Asturias se encuentra, pero sí que su propósito es descansar tres o cuatro días antes de volver a Estados Unidos.
Hasta el concierto santiagués, con el que termina la gira por Europa y arranca la de Estados Unidos, Bruce Springsteen dedicaba un día a hacer turismo en la ciudad en la que tocaba. Así, en Bilbao se fue de chatos pocas horas antes del concierto, sorprendiendo a propios y extraños con una actitud alejadísima del divismo. También se bañó en la playa de la Concha, en San Sebastián, como un turista más. Ahora, se supone que ha decidido invertir en conocer Asturias estos pocos días de respiro que tiene.