Desde hace casi seis años, después de que su hija Ana Paz fuese atropellada por un coche y quedase en estado de coma vegetativo, su madre Ana Santamaría, y su padre se dedican en exclusiva a su cuidado: «Mi marido y yo no podemos trabajar». La joven necesita estar vigilada de forma continuada y sus padres se turnan: «Tenemos que estar sentados al pie de su cama casi todo el día. Hay que vigilarla y cambiarla de postura cada tres horas».
Presentaron la solicitud de ayuda en cuanto se aprobó la ley y no comenzaron a cobrar hasta el pasado mes de abril. Ana Santamaría indica que el informe de la Xunta reconoce que su hija precisa atención las 24 horas y la ayuda de una tercera persona: «Pero ellos se contradicen porque con los 280 euros mensuales que nos dan no podemos contratar a nadie. Parece que te dan un caramelo». De hecho, durante un tiempo tuvieron a una persona a media jornada y les cobraba 500 euros mensuales.
Santamaría cree que «la ley se les fue de las manos».