«¡Se deran as axudas a quen as necesita, sen propaganda...! Pero así non collerían votos»

SOCIEDAD

Josefina Blanco Rivas está molesta. Y le sobran razones. La vida de esta viuda lucense gira en torno al cuidado de dos ancianos dependientes: su madre -Benigna, 89 años, con osteoporosis, alzhéimer en fase muy avanzada y encamada- y su suegro -Manuel, 96 años, sordo y ciego, solo se levanta de la cama algunos días-. En mayo del 2008 ambos fueron valorados por técnicos de la Xunta como grandes dependientes, pero todavía no han percibido ni un solo euro de la anunciada ley de dependencia. Ni siquiera una ayuda para atenderlos.

Desde entonces, el estado de salud de ambos, pero especialmente el de Benigna, ha empeorado mucho. Los cuidados se han multiplicado y la ayuda sigue sin llegar. «¡Para que demos prometeron as axudas da lei de dependencia se non as están pagando!», clama Josefina, diabética y con desgaste en los huesos. «Se foran dando as axudas a quen as necesita, sen facer tanta propaganda... Pero entón non terían collido votos. ¡Éche a monda!».

Por ahora, el único respiro, para ir al médico o a la compra se lo facilitan sus dos hijos, que llevan años independizados.