Los problemas de movilidad que sufren sus tres familiares han obligado a María Luisa Lamela Fernández a realizar una profunda transformación en su vivienda de Lariño. Se trata de una casa de dos plantas en la que los dormitorios se ubicaban en el segundo piso. Como sus parientes no pueden subir las escaleras, el cuarto de la plancha es ahora la habitación de su tía Josefa; el comedor, el cuarto de su padrino, y en el sofá de la salita, según explica, duerme su madre.
Con estos apaños y sus cuidados transcurre el día a día: «Yo quiero que el tiempo que les queda vivan lo mejor posible». Sin embargo, María Luisa Lamela no oculta su contrariedad por la demora en la recepción de la prestación: «Considero un abuso que después de haberles sido concedida no se la den. Yo solo quiero que les proporcionen lo que les corresponde y que los cuatro días que les quedan vivan lo mejor posible».
María Luisa Lamela considera positiva la ley, pero cree que no sirve de nada haberla aprobado si luego la Administración no se esfuerza en su aplicación.