Un paseo por las tierras de A Limia

Cristóbal Ramírez

SOCIEDAD

Desde Sandiás hasta Allariz, el viajero se adentra por una de las rutas más bellas ?de la comarca, donde conocerá pueblos como Xunqueira de Ambía

16 jul 2009 . Actualizado a las 03:03 h.

La autovía Rías Baixas tiene una salida en suelo ourensano, Sandiás. Ese es el límite de la gran llanura de la era secundaria llamada A Limia, famosa por tres cosas: por las ya históricas y otrora nada amistosas incursiones portuguesas, por ser cruzada por uno de los Caminos de Santiago y por sus afamadas patatas.

Sandiás es una aldea con albergue de peregrinos, preciosa iglesia de fachada plateresca y remozado entorno, y una torre arrasada en su día por Os Irmandiños y que resulta difícil de entender cómo mantiene el equilibrio. En las cercanías de las viviendas, se alzan varios miliarios romanos -esos mojones que marcaban las distancias-. Comienza ahí una ruta que lleva en primer lugar a Xinzo de Limia. Luego se desvía a la izquierda en el centro de la localidad y enfila hacia otros dos monumentos erguidos donde empieza la línea de montañas: la torre de A Pena y el monasterio del Bo Xesús de Trandeiras, con una fachada impresionante y un claustro que no le va a la zaga.

Al fondo del valle se extiende Vilar de Barrio, escenario de la tradicional Festa da Pataca, que comenzó su andadura hace décadas. Esta villa se define como el último pueblo de la llanura, y, bordeándola, se alcanza otra pequeña localidad, Xunqueira de Ambía. Su casco histórico, de reducidas dimensiones, se caracteriza por su hermosura y sus estrechas callejuelas. Y destaca, sobre todo, la colegiata y su esbelta torre eclesial. Además, tiene una preciosa área recreativa a la orilla del río, con parajes magníficos.

En efecto, ya se ha terminado la planicie y el viajero recorre ahora una zona de colinas carente de grandes pendientes, mucho verde y cero feísmo. Y con esa tónica se enfila hacia el sur, hacia Allariz, la nueva meca del turismo de interior gallego. Resulta interesante resaltar su casco histórico, todo el tramo urbano del río, su puente de Vilanova y la iglesia de Santiago. Claro que hay quien prefiere invertir el tiempo en la quincena de outlet, casi todos en la misma calle.

El regreso a Sandiás se puede realizar por la carretera Nacional, cruzando Piñeira de Arcos.?