El éxito que Barack Obama tuvo en las urnas electorales se debió en gran parte a su campaña en Internet. La movilización de millones de personas a través de las redes sociales ha enseñado a los expertos de márketing el potencial que tiene la web. Una de las colaboradoras de esta histórica campaña, la asesora de nuevos medios de comunicación y márketing Rahaf Harfoush, estuvo en Madrid ayer para explicar a políticos y a compañías cómo el candidato demócrata conquistó el respaldo de los internautas.
Licenciada en administración de empresas, esta mujer de 25 años trabajaba con un profesor de nuevas comunicaciones en Canadá cuando decidió ofrecerse como voluntaria para la campaña. A lo largo de tres meses, integró el equipo que logró movilizar a millones de estadounidenses en favor del candidato demócrata y recaudar cifras astronómicas a base de donaciones de 20 y 30 dólares.
Tras su experiencia, Harfoush escribió el libro Yes we did («Sí lo hicimos»), en el que resume la estrategia del nuevo márketing en siete claves. El eje central es establecer un sistema de comunicación altamente personalizado con cientos de miles de usuarios y lograr que la capacidad de organización en la Red se convierta en acción en el mundo real. «No sirve de nada enviar mucha información si no consigues que la gente se involucre y te ayude a difundir tu mensaje y a reclutar a más gente para tu causa», explicó.
Es así como la organización de Obama consiguió tener más de tres millones de entradas en Facebook, frente a las 600.000 de su contrincante republicano, John McCain. «Y en Twitter logramos tener 20 millones de visitas y 140.000 seguidores, diez veces más que los republicanos», añadió Harfoush.
Según la asesora, esta es la nueva era del márketing, que se centra en crear auténticas relaciones entre los consumidores y las marcas a través de la conversación. «No hay que tenerle miedo; no importa cuántos nuevos sitios surjan, al final son solo personas que se conectan entre ellas y mantienen una conversación», aseguró.