El fracaso escolar, un problema muy complejo que preocupa a padres y Administración

La Voz

SOCIEDAD

Uno de los principales objetivos de la educación diferenciada es mejorar el rendimiento académico y sobre todo el debate de expertos planeó, desde el primer momento, el fracaso escolar.

Lo que parece claro tras dos horas de exposición de ideas es que dividir a los estudiantes por sexo no es una varita mágica para reducir las altísimas tasas de fracaso escolar que se registran en España, y que hacen que uno de cada tres estudiantes cumpla los 16 años sin terminar la ESO. Curiosamente, todos los invitados a este debate de La Voz estaban de acuerdo que la Loxse, una ley con innegables buenas intenciones, no resolvió satisfactoriamente el caso de esos jóvenes que no quieren (o pueden) seguir estudiando.

Manuel Fernández Blanco apuntó varias ideas de por qué ocurre esto, partiendo de que «no hay educación si no hay consentimiento» y que en la sociedad actual se palpa «una crisis del deseo de saber», algo que está especialmente marcado en algunas familias. Fernández Blanco cree que si a eso se le une la forma en que lo masculino se relaciona con el éxito y el fracaso -«los hombres tiran antes la toalla»-, la tasa de abandono escolar en los chicos parece más lógica.

Sin salidas laborales

Otro aspecto importante en la explicación del fracaso escolar es que la escuela no sabe qué hacer con los jóvenes que no se integran «y tampoco les da salidas laborales adecuadas», según Joaquín Pereira. «¿Cómo convences para que estudie un chico de quince años si lo que quiere es trabajar?», se preguntaba José Manuel Suárez, a la vez que apuntaba lo difícil que es llegar a FP para estos jóvenes que prefieren una titulación laboral, ya que necesariamente tienen que terminar la ESO, al margen de casos puntuales de programas de garantía social. Así que de una u otra manera, «sin el título de la ESO los chicos no tienen nada que hacer en el mercado laboral».

Sí hubo unanimidad en otro apunte de Manuel Fernández Blanco: «La esencia de la educación es asimétrica, entre el que enseña y el que tiene que ser enseñado». Sin embargo, las familias tienden a la horizontalidad a la hora de organizarse. Recientemente, la OECD (Organización Europea para la Cooperación y el Desarrollo) indicaba que los profesores españoles invierten un 16% del tiempo de clase en mantener el orden en el aula.

El horario devaluó la escuela

En el repaso final al fracaso escolar también se habló de la calidad de la escuela pública -con índices de fracaso que duplican en conjunto a la pública- y Virgilio Gantes hizo una reflexión: «Todos los Gobiernos de la Xunta, todos, midieron más el problema con los profesores que con los padres» y eso ha explicado que en la escuela pública se mantenga un horario absolutamente irreal para el mundo de hoy, de 9 a 14 horas. «Es el motivo -dice Gantes- por el que la escuela pública se devaluó» ya que no da servicios a los progenitores frente a una escuela concertada que sí los atiende. «Si las ANPA dejamos de organizar los comedores y las actividades extraescolares, a las dos de la tarde todos los niños están en casa».

Para José Luis Mira la escuela mejoraría mucho si hubiese más evaluaciones hacia los profesores -algo habitual en casi toda Europa y muy positivas para los maestros y su formación continuada- y los padres participasen más activamente en el día a día de la educación.