La sobreexposición solar es el principal factor ambiental de riesgo en el desarrollo de cáncer cutáneo
La ausencia de sospecha en los niños retrasa el diagnóstico hasta en el 60% de los casos
Médicos del servicio de dermatología del Complexo Hospitalario Universitario A Coruña, que dirige Eduardo Fonseca, desarrollan distintas líneas de investigación sobre el melanoma infantil. Uno de los trabajos, tesis doctoral defendida ayer por la doctora Sabela Paradela de la Morena, incluye la serie más larga publicada de casos en un único centro. El estudio ha sido realizado en colaboración con el MD Andersen de Houston, centro de referencia mundial en cáncer, con el departamento de dermopatología que dirige el español Víctor Prieto.
Con el objetivo de definir factores pronóstico de la enfermedad, su metástasis y mortalidad, Paradela, que permaneció tres meses en el centro americano, revisó un total de 137 casos de niños y adolescentes diagnosticados entre 1992 y el 2006 y que constituían el 0,4% del total de melanomas detectados, cifra similar a la mencionada en estudios previos.
«El melanoma es muy raro ?-aclara la especialista-, sobre todo en etapa prepuberal». Su infrecuencia explica la escasa familiaridad de los médicos con la patología, a lo que se suma que en los niños «los melanomas son peculiares, les faltan las características de malignidad propias de la edad adulta, de ahí que, al no sospechar la posibilidad de que se trate de un cáncer, el diagnóstico y el tratamiento se retrasa hasta en un 60% de los casos, suele haber errores y demoras », indica Paradela.
La edad media de los pacientes revisados era de 11 años, con lesiones localizadas en la mayoría de los casos en brazos y piernas, y entre las principales conclusiones del estudio figura que la edad «es el factor más importante en la mortalidad». De la serie completa fallecieron 12 niños, «todos por encima de los 10 años: a partir de la adolescencia el pronóstico es más parecido al de la población adulta», añade la dermatóloga.
Sobre los factores de pronóstico de una patología cuya incidencia oscila entre 0,7 casos y 8 por millón de habitantes y año según el área geográfica (Australia es donde más afectados hay), se reparó tanto en los de carácter ambiental, con la sobreexposición solar como el más importante, como en otros relacionados con la herencia e historia familiar, la presencia de lunares atípicos, el síndrome de nevus displásico e incluso el impacto de situaciones clínicas de inmunodepresión o concurrencia con otras patologías.
Lunares
Aparte de revisar la serie general de casos en edad pediátrica registrados en el instituto norteamericano, los dermatólogos del hospital coruñés han realizado varios trabajos o estudios paralelos, uno de ellos para tratar de arrojar nuevos datos sobre la existencia o no de mayor riesgo de sufrir cáncer entre los niños con lunares congénitos. En este estudio en concreto la relación entre el melanoma y los nevus de nacimiento quedó muy reducida, ya que solo dos de los tumores aparecieron sobre lunares congénitos.
Sin embargo, como norma general en los adultos se recomienda seguir el ABCD de los lunares y vigilarlos si son A simétricos, presentan B ordes irregulares, C oloración oscura y no uniforme y su D iámetro varía. Se trata de los signos de alerta más visibles de una lesión premaligna o de un melanoma.
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