El Sergas quiere indemnizar con 5.000 euros a una mujer a la que han dejado estéril sin su autorización

SOCIEDAD

03 jun 2009 . Actualizado a las 00:28 h.

Se ha sometido dos veces en menos de nueve horas a un operación con anestesia general después de haber sufrido una hemorragia interna. Salió del quirófano con una salpingectomía (corte de las trompas de Falopio para impedir que el óvulo pase al útero) que la ha dejado estéril cuando solo autorizó, minutos antes de ser intervenida, una ligadura tubárica. Y solo tenía un quiste en la matriz. Esperanza García ya no hace gala de su nombre tres años después de iniciar su calvario en el hospital Provincial de Pontevedra.

El Consello Consultivo del Sergas propone indemnizar a esta paciente de Bueu de 46 años con más de 5.000 euros por los daños ocasionados por la salpingectomía. Reconoce que esta intervención supone un atentado a la esfera de la libertad y merece una compensación, según explicó el del Defensor del Paciente. «Me hicieron firmar el consentimiento para la ligadura tubárica cuando estaba en la camilla para la segunda intervención», señala García. El Consello solo refleja que si se hubiese practicado la ligadura que ella autorizó, Esperanza tendría la posibilidad de acudir a la reconversión. Eso le preocupa, pero esta joven echa la vista atrás y considera irrisoria la cantidad ofrecida por el Sergas. «Solo tenía un quiste en la matriz y pasé hasta cuatro veces por el quirófano», explica. En la primera no lo consiguieron. Ya en la habitación descubrió que la sangre que inundaba la cama provenía de una hemorragia interna. En nueve horas, volvía a someterse a una anestesia general. «Me habían roto el útero en la operación», asegura. Fue en esta segunda intervención cuando sufrió la salpingectomía. Todavía se pone nerviosa al recordarlo. La secuela: una depresión y cicatrices antiestéticas que el Consello no valora pero que son imposibles de cerrar cada día frente al espejo. «Tuvieron que sacarme varios órganos para poder limpiar la hemorragia». Fue casi una cuestión de vida o muerte. Todavía con dolores acudió a O Salnés para que le extirpasen el quiste. Esta vez, sí. Quiste fuera y biopsia benigna.

Cuando todo auguraba que la trama entraba en fase de desenlace, regresó al Provincial «porque tenía el intestino pegado al peritoneo». Tuvo que acudir a la Agencia de Protección de Datos, para que la gerencia del Chop lo entregase su historial clínico. Ahora solo pide que desaparezca el dolor.