La mayoría de las ayudas que se dan son prestaciones económicas, en contra de lo que dispone la norma
SOCIEDAD
Tras casi tres años desde la puesta en marcha de la ley de dependencia, existen varios aspectos que no se están cumpliendo como se esperaba, incluso que preocupan casi tanto más como la retrasos en su funcionamiento. Estos son las desigualdades con que se está ejecutando en las distintas comunidades autónomas y los incumplimientos de la norma en casi todas ellas.
El primero de estos incumplimientos es contrario al espíritu de la ley, incluso a lo estipulado en su texto. Así, en él se indica que las prestaciones económicas para los afectados deben ser «excepcionales» y solo deben abonarse en caso de que no pueda facilitarse una prestación en forma de servicio o para la compra de este. En contra de la ley, solo una de cada tres ayudas a dependientes se presta de esta manera.
A fecha 1 de abril, de los 628.566 perceptores de ayudas en toda España, 195.566 reciben algunos de estos servicios. El más utilizado es el de atención residencial, con 81.355 (12,94% del total), le siguen la ayuda a domicilio, con 53.363 (8,49%), los centros de día y de noche, con 18.801 (2,99%), y teleasistencia, con 17.929 (2,85%). Por el contrario, 193.345 dependientes están recibiendo prestaciones económicas, la gran mayoría por cuidados de familiares, 169.987 (27,04%).
Todo esto hace que la creación de empleo sea menor de la pensada, ya que mientras la prestación de un servicio o su compra requiere trabajadores que lo lleven a cabo, las ayudas económicas solo engrosan la renta familiar del beneficiario. En Galicia, de los 38.835 perceptores, 7.448 reciben servicios y 16.549 prestación económica, de estas, 15.356 por cuidados familiares.