Su nombre técnico es aberración esférica visual. Dicho en román paladino, consiste en una anomalía óptica que distorsiona las imágenes que recibimos, sobre todo por la noche. Esta alteración no es solo patrimonio de personas que padezcan miopía, hipermetropía o astigmatismo, toda vez que puede afectar a cualquier persona que en teoría pase sin problemas un test de agudeza visual o tenga muy buena vista durante el día. Se trata de un defecto visual no conocido popularmente, pero se calcula que afecta al 85% de la población en horarios nocturnos, por lo que puede implicar algún tipo de problema a la hora de conducir. De hecho, entre un 10% y un 15% de las personas proclives a esta anomalía se enfrentan a una inseguridad mayor durante la conducción nocturna, dice César Villa, director del área de Optometría de la clínica Novovisión.
Este problema ya es objeto de investigación, como lo demuestra que han llegado al mercado las primeras lentillas que corrigen las aberraciones visuales. Estas lentes combaten la distorsión de imágenes, los deslumbramientos en la conducción, los desenfoques, la falta de nitidez y la reducción de la agudeza visual cuando la luz es escasa.
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