Un científico gallego prueba su eficacia en casos de negligencia visual tras un infarto
12 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El ojo ve, pero el cerebro no procesa adecuadamente la información. Teóricamente no es una ceguera, pero en la práctica sí. Esto es lo que les ocurre a la mayoría de los pacientes que han sufrido un infarto cerebral: pierden la visión porque el cerebro, dañado por la lesión, no es consciente de la información visual. Es lo que técnicamente se denomina como negligencia visual, que afecta a más de un 60% de los pacientes que han sufrido un infarto cerebral en el lado derecho del cuerpo, lo que conlleva a un deterioro de la visión en el lado izquierdo, con el déficit consiguiente en la calidad de vida del enfermo.
Pero este defecto puede corregirse con algo tan simple como la música. Es lo que acaba de demostrar el científico gallego David Soto en un experimento que ha realizado en la división de Neurociencia del Imperial College de Londres y cuyos resultados se han publicado en la revista científica PNAs .
«Los pacientes pueden experimentar mejoras sustanciales en su percepción visual cuando escuchan música placentera», explica Soto, natural de Fene y cuyo campo de investigación en la capital británica se centra en la función del cerebro con relación a la memoria, la visión y las emociones. Los investigadores realizaron la prueba en tres pacientes que sufrían de negligencia visual, a los que se les pidió que escucharan música que les resultase de su agrado. A otros los examinaron mientras oían música que no les resultaba placentera o simplemente permanecían en silencia. En una de las tareas se pidió a los pacientes que pulsaran un botón cuando pudieran ver que aparecía una luz roja. Uno de ellos pulsó el botón correctamente el 65% del tiempo que estuvo escuchando su música preferida, elegida por él mismo, pero solo reconoció la luz el 15% del tiempo cuando se encontraba en silencio o con una música que no le gustaba.
Mejora notable
Luego, las imágenes de resonancia magnética funcional del cerebro de uno de los pacientes revelaron que este presentaba mayor actividad en las áreas asociadas a respuestas emocionales positivas cuando el enfermo estaba escuchando música de su gusto. Durante este tiempo, su conciencia sobre el mundo visual mejoró notablemente.
Sobre este aspecto, los investigadores creen que las emociones positivas pueden dar lugar a una transmisión más eficaz de las señales en el cerebro. «Tratamos de ver si la música podría mejorar la percepción visual en estos pacientes al influir en sus emociones», precisa el investigador gallego. Aunque los resultados del experimento son prometedores, David Soto y su equipo consideran que antes de llegar a conclusiones más contundentes es necesario examinar a un grupo mucho más numeroso de pacientes con negligencia visual y con otras alteraciones de tipo neurofisiológico.