El caso podría ser juzgado en Estados Unidos

La Voz

SOCIEDAD

En 1996, Pfizer necesitaba ensayar lo que se esperaba que fuera un fármaco blockbuster, un antibiótico de amplio espectro que podría tomarse en forma de tabletas. La empresa envió a un equipo a los barrios marginales de la ciudad de Kano. Año y medio después de las pruebas, Juan Walterspiel, uno de los participantes en el ensayo, escribió al director ejecutivo de la compañía una carta en la que advertía que, a su juicio, se habían «violado las normas éticas». Walterspiel fue despedido poco después. El Trovan no llegó a comercializarse.

El pasado enero, un tribunal de Nueva York dictaminó que el caso podría llegar a juicio en Estados Unidos, donde está radicada la compañía. «Una solución en Nigeria no cierra el caso -según el abogado en el país de los demandantes-, pero el acuerdo es una buena noticia».