La tienda del Museo de Arte Moderno de Nueva York ha comprado una colección de la artesana Rosa Méndez, que crea joyería en vidrio mediante la técnica del «fusing»
Convencida de que para vender «en este oficio hay que salir de casa por mucha pereza que dé», Rosa Méndez abandonó por unos días su pequeño taller de Teo (Santiago) para llenar de color la feria parisina Maison & Objet con sus colecciones de joyería en vidrio. «Nunca se sabe quién puede estar al otro lado del mostrador», reflexiona. Esta vez, las tres hienas que olisqueaban sus creaciones con interés carnívoro resultaron ser los responsables del MoMA Shop, la tienda del Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York.
Admirados por su trabajo, desenfundaron la chequera para adquirir las piezas de la colección Burbujas, de manera que las creaciones de Rosa compartirán protagonismo en breve con las incontables reproducciones de Las señoritas de Aviñón (Picasso), La noche estrellada (Van Gogh) o La persistencia de la memoria (Dalí) que devoran los dos millones y medio de visitantes que el museo de Manhattan recibe cada año.
«Cuando me dijeron quiénes eran los tres compradores, estaba alucinando», confiesa Rosa, que concretaba estos días el encargo del MoMA para saber qué precisan y en qué cuantía. « Burbujas forma parte de mis colecciones inspiradas en el agua», explica la artesana, que prepara ahora una serie «muy gallega» para el verano, «basada en el fondo del mar, con algas, medusas, anémonas...».
El del MoMA es sin duda su mayor éxito comercial, pero no el primero. Sus joyas adornan también las vitrinas de las tiendas de los aeropuertos españoles y las de la red de museos de Barcelona.
Sin luz en Galicia
La artesana está especializada en una técnica llamada fusing que aprendió a manejar en Estados Unidos, donde es muy popular. De hecho, importa de ese país las planchas de vidrio con que trabaja. «Parto siempre de una placa y hago una pieza que voy rolando. Luego la soplo», explica la autora, que diseña, crea y comercializa colgantes, anillas, brazaletes y pendientes que engasta en cuero y, sobre todo, en plata. «El oro es demasiado selectivo», precisa.
El color, y por tanto la luz, es la gran obsesión de Rosa, que busca un efecto traslúcido en el vidrio para sus piezas de joyería. «Y ese es un gran problema en Galicia, donde hay muchos días de luz escasa. Por eso -explica con entusiasmo-, mi obradoiro está pintado por completo de naranja y lleno del color de las planchas de vidrio».
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