Pionero en la investigación con células madre en España, Soria defiende unos límites éticos para toda actividad profesional, que son los que ya fijan las leyes
04 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Investigación con células madre, mayor despenalización del aborto, legalización del suicidio asistido o campañas para el uso del preservativo. La sanidad siempre está en el centro de la polémica, y este científico que dejó temporalmente los laboratorios por la política no elude ninguna respuesta.
-¿Para cuándo la reforma de la ley del aborto?
-Hay un compromiso del presidente del Gobierno de modificar la ley. Un grupo de expertos han generado un documento (que no he visto aún), y con este documento el Gobierno elaborará una ley que cuando llegue al Parlamento podremos discutir. Soy un político atípico, y cuando he actuado como experto me molestaba que se interfiriese en nuestra labor, por lo que se le ha pedido la opinión a los profesionales y no la voy a comentar.
-En un tema tan delicado, ¿será imprescindible el consenso en el Congreso?
-Cuanto más consenso, mejor. Los temas sensibles hay que hablarlos con naturalidad y sin hipocresía, y de eso los médicos sabemos algo. Hay que procurar garantizarles a las mujeres, y sin mucho ruido, que en un momento tan difícil como es esta decisión la sociedad está a su lado. El aborto siempre es un fracaso, quiere decir que no se pusieron unos medios y se toma una decisión muy difícil, y tenemos que estar al lado de la mujer. La ley actual despenaliza una serie de supuestos, y donde me va a encontrar usted a mí es al lado de la mujer, nunca penalizándola por esta decisión. Y como ministro, garantizando que la prestación sanitaria asociada a la interrupción del embarazo se realiza en las mejores condiciones.
-Tanto en el tema del aborto como en la eutanasia o las células madre, la Iglesia siempre tiene algo que decir. ¿Está poniendo frenos?
-Soy muy respetuoso con las opiniones de la Iglesia, mucho más que esta con las opiniones del Gobierno. Si por la Iglesia entiende la comunión de los creyentes, esta es mucho más generosa. Si se refiere a la jerarquía eclesiástica, efectivamente son bastante inflexibles y poco tolerantes con cosas que están ocurriendo en el mundo. A veces uno tiene la sensación que nosotros vivimos en un planeta y los obispos en otro.
-¿Pero su influencia y eco social frenan decisiones?
-El Gobierno hace lo que piensa que tiene que hacer, y lo que los ciudadanos le han ordenado con su voto. El respeto que un Gobierno tiene que tener sobre las opiniones de cualquier grupo no debe impedir que esté al lado de los ciudadanos y cumpla con los compromisos. Eso se llama democracia.
-Pasaron tres años de la ley antitabaco. ¿Qué balance hace?
-El balance neto es muy positivo, lo que ocurre es que en comunidades como Madrid, Valencia o La rioja la ley no se cumple. Me molesta profundamente que quienes tienen siempre en su boca la palabra España , y me refiero al PP, sean los primeros que no cumplen las leyes del Parlamento español. Lo primero es cumplirla, y después uno puede evaluar si hace falta tomar medidas adicionales, pero en este momento lo primero es que se cumpla.
-En los locales de menos de cien metros se sigue fumando, ¿se endurecerá la norma?
-El Parlamento aprobó la ley y otros países sacaron después otras más restrictivas que han dado sus frutos. Eso nos hace pensar que podríamos haber llegado más lejos, por eso antes de sugerir más cambios hay que hacer primero una evaluación.