Tras su paso por Tenerife, el 19 de enero el Juan Sebastián de Elcano enfiló hacia Fortaleza (Brasil). Era la última vez, hasta julio, que la dotación de este buque avistaba tierras españolas. Por delante tienen casi seis meses hasta que los alumnos retornen a Galicia. Al igual que hace cuatro años, la Escuela Naval de Marín será el primer puerto español donde haga escala tras medio año de viaje.
Entonces, los guardiamarinas no podrán evitar tener la sensación, tal y como reconocía el ferrolano David Curto, alférez de navío, de «sentir que has estado muy lejos. Todo es nuevo, desde las películas que te has perdido y de las que ni siquiera has oído hablar, hasta las canciones de moda, que ni conoces».
Y es que a bordo del Elcano, el contacto con el mundo exterior es escaso. Restringido prácticamente a las escalas que la nave hace en puertos, a un correo electrónico diario, eso sí, sin material adjunto por cuestiones técnicas del ancho de banda del satélite que se usa para emitir, y a cinco minutos de conversación telefónica vía satélite cada cuatro días por alumno.
A veces se tiene la sensación de estar en un G ran Hermano sin cámaras que registren cada movimiento. De hecho, en la zona de guardiamarinas, el Elcano dispone de dos espacios con literas para los 32 alumnos masculinos, mientras que María del Carmen Vélez López y Paloma Sevillano Sánchez, las dos únicas mujeres de la 410.ª promoción del Cuerpo General, comparten un tercer sollado con cuatro literas.