Con el ciclotrón cambia la sanidad

SOCIEDAD

El PET de Vigo, que empezará este trimestre y es más potente que el de Santiago, aprovechará mejor las posibilidades de diagnóstico que ofrece la nueva instalación

17 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El ciclotrón recién inaugurado en Santiago ofrece a la sanidad gallega enormes posibilidades de mejora en el diagnóstico de oncología, neurología y cardiología. Rentabilizará ese potencial en unas semanas, cuando se inaugure el tomógrafo emisor de positrones -PET, por sus siglas en inglés- del Hospital Meixoeiro de Vigo, pendiente solo del permiso final del Consejo de Seguridad Nuclear, según informa la empresa sanitaria pública Galaria.

De esta tecnología ya se benefician ocho pacientes al día en Santiago, donde funciona un PET desde junio del 2003, en el que se han hecho poco más de 900 estudios los últimos años. Pero no ofrece las prestaciones que tendrá el vigués, que contará con un tac y será más potente y rápido.

El ciclotrón es un acelerador de partículas que genera materiales radiactivos. Se sintetizan en su propio laboratorio en radiofármacos emisores de positrones: una especie de contraste que se inyecta a los pacientes para que a través del PET se les pueda diagnosticar, explica la directora técnica de la instalación, Teresa Martínez.

Ahora solo fabrica glucosa ?-una sustancia que las células cancerígenas o afectadas de otras enfermedades consumen en cantidades más elevadas que las sanas- marcada con flúor 18 (FDG). Era este el radiofármaco que los últimos cinco años se sirvió, en transporte diario por carretera, desde el ciclotrón de Madrid al PET de Santiago. La actividad radiactiva del FDG se reduce a la mitad cada 109 minutos, por lo que se necesitaba multiplicarla en origen varias veces para que, al llegar a Santiago, se pudiese utilizar.

Ningún otro radiofármaco se pudo usar en Santiago: el carbono 11 reduce su actividad a la mitad cada 20,4 minutos; el nitrógeno 13, cada 10 minutos; y el oxígeno 15, cada 2,1 minutos; por lo que resultaban inviables.

El ciclotrón está al lado del PET de Santiago, por lo que permitirá utilizar todos estos radiofármacos, lo que abrirá nuevas posibilidades de diagnóstico, y también para investigación, indica Martínez. «En neurología crecen sus prestaciones para demencias, párkinson, alzhéimer o tratamientos de drogas de abuso», sostiene.

«El PET que tenemos se ha quedado antiguo, y queremos un PET-tac [como Vigo], porque podríamos disponer mejor de nuevos radiofármacos, más específicos, muy interesantes para determinados tumores, y de los que disponen poquísimos centros en España», afirma Aida Sánchez, médica nuclear que ejerce en el PET compostelano. «El número de estudios que realizamos a diario es claramente insuficiente, dada la altísima demanda de casos que se pueden beneficiar del PET», agrega.

Mejor tratamiento

Aida Sánchez sostiene que, gracias a la exploración con el PET, «las decisiones sobre el tratamiento a elegir en un paciente oncológico pueden cambiar radicalmente. Y esto es así en un buen porcentaje de casos, tal y como se ha demostrado hace años por la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias. Los estudios son de cuerpo completo, lo que permite ver tras el diagnóstico de un tumor la extensión de la enfermedad, y así decidir si el tratamiento es local, con cirugía o radioterapia; o sistémico, con quimioterapia. También se puede valorar si la quimioterapia es eficaz, porque la imagen del PET es metabólica y verificamos cómo se comporta el tumor ante el tratamiento. Esto implica mejor asistencia del paciente; y mejor uso de los recursos».

Teresa Martínez afirma que el ciclotrón podrá fabricar los nuevos radiofármacos si hay demanda. Además, ahora funciona en solo un turno y podrá doblarlo, por lo que tiene capacidad para producir mucho más, y asumir sin problemas la demanda del nuevo PET público previsto para instalar en A Coruña próximamente.