La voz de Sampedro por una muerte digna resonó en As Furnas

SOCIEDAD

El ex jefe de urgencias del Severo Ochoa, Manuel Montes, participó en el acto

12 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Once años han transcurrido desde que el sonense Ramón Sampedro decidió liberar su cuerpo de la cárcel en la que quedó atrapado aquel 12 de enero de 1998, cuando una fatal zambullida en la playa de As Furnas lo dejó tetrapléjico, y de las cadenas judiciales que después de aquel accidente le impedían decidir sobre el destino de su vida. La lucha que Ramón Sampedro emprendió en defensa de una muerte digna: «Uno de los grandes errores filosóficos es negarle al individuo el derecho de renunciar a su vida», escribió en Cartas desde el infiern o. Y su lucha tuvo relevo ayer en la playa de As Furnas, donde la voz de Sampedro volvió a resonar y, esta vez, la primera, en los labios de Barbará Sampedro, nieta de su hermano José Sampedro.

Cada año son más quienes se dan cita en la playa en la que murió un Sampedro y nació otro, un Ramón Sampedro que se convirtió en guía y palabra de quienes no están dispuestos a vivir de forma permanente en el sufrimiento. Mirando al frente, con los pies sobre la roca desde la que Sampedro se lanzó por última vez al mar, una de sus amigas, Aurora Bau, integrante en Cataluña de la entidad Derecho a Morir Dignamente se dirigió al público tomando como referencia la poesía Golondrina, de Sampedro, y afirmó: «Cada vez tu vuelo de libertad abraza a más gente. Tus sueños han volado alrededor del mundo».

Además de los habituales, familiares de Ramón Sampedro, políticos y amigos, como Pepe Vila, al acto de recuerdo celebrado ayer en As Furnas asistieron el ex coordinador de urgencias del Hospital Severo Ochoa, Luis Montes, y una enfermera de este centro sanitario madrileño, Maribel Teigell. Ambos forman parte de la Asociación para la Defensa del Severo Ochoa, una entidad constituida después del revuelo armado sobre los cuidados paliativos que se administraban en el hospital que, según sus integrantes, lucha por la defensa de la sanidad pública y por una muerte digna.

Teigell leyó en el acto un texto escrito por un integrante de la asociación en que se afirmaba que existe «una deuda con tu generosidad, que hizo bandera de hasta cuándo una vida es vivible».

Claridad de ideas

Por su parte, el ex coordinador de urgencias Luis Montes destacó al término del homenaje la claridad de ideas de Ramón Sampedro, «anteponiéndose a la ley de autonomía del paciente y a su derecho a decidir».

Montes no tiene dudas de que existe un clamor popular que hará que en este siglo cambie la concepción sobre la calidad de la muerte: «Nadie quiere morir con sufrimiento. Esa visión de sacralidad de la vida es asumida cada vez por menos gente. Los sufrimientos estériles no conducen a nada».

Tanto Maribel Teigell como Luis Montes forman parte en la actualidad de la entidad Derecho a Morir Dignamente, a la que se unieron después de los hechos ocurridos en el hospital Severo Ochoa movidos, según explicó el doctor Montes, por sus convicciones personales.

En este sentido, Teigell señaló que acuden a diversos foros sobre el derecho a la eutanasia y afirmó que la lucha del sonense Ramón Sampedro constituye un referente por la defensa que hace en sus textos de una muerte digna: «La defensa de la libertad de cómo morir». Maribel Teigell aseguró que en la actualidad existen también otros ejemplos de esta lucha en distintos países.