Marta, viguesa, es madre de tres niñas, hermanas, adoptadas hace casi una década. Ahora que ya ha pasado lo peor -aunque bucea en la adolescencia- dice tajantemente: «Sin ayuda profesional no lo hubiésemos conseguido».
El problema de Marta y su marido es que las niñas venían de un hogar donde sufrieron malos tratos y eso suponía que para ellas -sobre todo las dos mayores- la violencia era una forma de relacionarse. Golpear la puerta del coche, escaparse por la calle, negarse a subir al vehículo, marcharse de casa, insultar a la madre o contar episodios escabrosos de su infancia delante de sus hermanas pequeñas eran cosas habituales en la mayor de las niñas. Marta y su pareja, totalmente desbordados por la situación, echaron en falta, y mucho, ayuda oficial, y ante las dudas, durante el primer año llamaban un día sí y otro también a la cuidadora de las niñas en el hogar infantil donde habían pasado el último año. «Llegamos a pensar que nos iban a quitar la custodia porque parecíamos unos ineptos», recuerda Marta, quien también añade: «Otras parejas en situaciones parecidas a la nuestra nos comentan lo mal que lo pasan y yo no entiendo cómo no buscan ayuda».
Con terapeutas
Por eso, tras una y mil llamadas a la cuidadora, dieron el salto a los terapeutas. Un psiquiatra sigue a la pequeña desde entonces, y a pesar de sus problemas de autocontrol, la niña crece con normalidad y ahora, en plena edad del pavo, «no es muy diferente de cuando vino a casa».
Marta nunca pensó en devolver a las niñas, pero en los momentos más difíciles sí estaba convencida de que toda la familia acabaría a tratamiento. Por eso no entiende que haya personas que «renuncien a sus hijos, ya sean adoptados o biológicos», sobre todo sin buscar ayuda antes. Ante la pregunta de si hoy volvería a adoptar, no lo duda ni un segundo: «Sí, claro, son mis hijas. No me arrepiento, aunque con lo que sé hoy hubiese pedido ayuda antes», y del mismo modo aconseja a otras parejas hacer lo mismo, mientras lanza un mensaje a la Xunta: «La Administración debería ayudar más a las familias que adoptan».