La psicosis por el escándalo alimentario chino está extendiéndose a todos los países de la región. Birmania ha anunciado que destruirá 16 toneladas de productos lácteos elaborados por Yili, una de las 22 compañías chinas implicadas, un cargamento que todavía no había sido distribuido en el país y que está valorado en unos 50.000 dólares.
Corea del Sur ha retirado del mercado dos pasteles importados de China por haber localizado en ellos altos niveles de melamina. Ya han podido recoger el 95% de estos productos. Taiwán, por su parte, ordenó la retirada de todos los productos con proteínas vegetales de origen chino, tras descubrirse la importación de 30,5 toneladas contaminadas. Incluyen sopas, alimentos dietéticos y lácteos. Nueva Zelanda, Ecuador y Gran Bretaña retiran caramelos y bombones chinos, y Togo ha prohibido la importación de productos lácteos del país asiático en vista del riesgo existente.