La pasarela 080 cierra su segunda edición con el objetivo ?de convertirse en referente de la creación alternativa
Al 080 Barcelona Fashion, que ayer cerró sus puertas en la capital catalana después de tres días de desfiles, le falta la fuerza del tiempo y la creatividad. Así lo declaró Laura Figueras, una de las jóvenes diseñadoras participantes en esta pasarela de moda independiente que llegó a su segunda edición con mucha creatividad, pero todavía con escasa proyección.
Los nuevos diseñadores presentes en este salón defienden además el montaje y la inclusión de un showroom en el mismo espacio de los desfiles para que las 40 centrales de compra que han viajado a Barcelona, según la organización, puedan ver y tocar las colecciones, aunque las ventas sean escasas, porque saben que en una época de crisis como la actual todo el mundo espera a la feria de París para concretar pedidos.
Laura Figueras, diseñadora que está detrás de Bambi by Laura, se estrenó ayer en esta pasarela con una colección liviana de mujer pero más masculinizada de lo que es su estilo habitual. Con reminiscencias marineras, a pesar del protagonismo de la gasa, el satén y el algodón, su desfile ha sido muy bien acogido, especialmente los pantalones y las camisetas de gasa y el color azul de muchas de sus propuestas.
Un buen espectáculo fue también el montaje de Txell Miras para presentar, en una performance a cargo de Sonia Gómez, una colección de camisas ilustradas para el próximo verano que han ido apareciendo a medida que cinco modelos se desnudaban ante el público.
El alemán David Steinhorst, licenciado por la Central Saint Martins MA, ganador este año del Premio al Diseño que otorga Harrod's y uno de los invitados extranjeros del calendario, presentó su primera colección sobre una pasarela. En ella, las cremalleras, unidas y formando casi piezas de metal, han sido su signo de identidad, así como las chaquetas-abrigo muy amplias y con sisas y hombros muy caídos, y que le han servido para dar fuerza a los bajos de las faldas, cuellos y puños.
Con una clara inspiración en los años 80, y con un toque rompedor al sacar una camiseta con el logo de Chanel en el que se podía leer Chained , Gori de Palma llamó mucho la atención con una torera hecha con cordones de zapatos negros. A las modelos, a las que esposó con pulseras y cadenas, las vistió con pantalones de talle muy alto y muchas pinzas y chaquetas con frunces y muchas hombreras, y casi todo en grises y negros.
Zazo&Brull ofrecieron un discurso catastrofista en el desfile, y su mejor prenda fue un vestido de mucho vuelo en el que se utilizaron veinte metros de popelín de algodón, con aplicaciones de estrellas de titanio en el escote, el más profundo y generoso de los vistos estos días.
De Lola Cuello, lo mejor fue una camisa blanca casi sin mangas, mientras que Estefanía Borrás primó la espalda al aire y un cierto toque deportivo.
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