España está a punto de quedarse sin glaciares. Las masas de hielo activas han desaparecido ya de las cumbres de Sierra Nevada y de los Picos de Europa y solo mantienen su último reducto, aunque en declive, en los Pirineos. Pero no será por mucho tiempo: en menos de cincuenta años habrán desaparecido. Esta al menos es la advertencia lanzada por un equipo de investigadores de las universidades de Cantabria, Autónoma de Madrid y de Valladolid que han elaborado el primer estudio global de las tres áreas de alta montaña con glaciares en la península Ibérica y cuyos resultados han sido recogidos en la revista The Holocene .
¿El culpable de la actual situación? De nuevo el cambio climático. «Las altas montañas son espacios especialmente sensibles a los cambios climáticos y ambientales y, dentro de ellas, la evolución de los glaciares en respuesta a los cambios climáticos es uno de los indicadores más eficientes que evidencia el calentamiento global que estamos viviendo en la actualidad, en este caso constatado para las montañas ibéricas», argumenta el profesor de la Universidad de Cantabria Juan José González Trueba, el investigador principal del proyecto.
Existe un dato irrefutable que avala la tesis de los científicos: desde 1890 la temperatura en las zonas altas de montaña ha aumentado en 0,9 grados. Esto ha provocado que entre 1880 y 1980 se hayan extinguido un total de 94 glaciares en la Península. La situación, sin embargo, ha sido más preocupante desde los años ochenta, en los que el calentamiento global se ha acentuado, ya que desde entonces han desaparecido 17 masas de hielo.
En la actualidad solo existen 21 glaciares en los Pirineos, diez en la parte española y once en la francesa, que ocupan una superficie de 450 hectáreas.
Los datos que ofrecen ahora los científicos coinciden prácticamente con el estudio presentado hace cuatro años por Greenpeace, en el que advertía de una pérdida del 85% de la superficie de los glaciares. En los Pirineos, los más pequeños también han desaparecido.