La ley de dependencia es un texto que tardará siete años en aplicarse en su totalidad, hasta el 2015. Entró en vigor el 1 de enero del 2007, y en ese año se podían adherir a la ley -es decir, beneficiarse de prestaciones económicas o servicios- las personas con mayores grados de dependencia, los llamados grandes dependientes.
Durante este año 2008 la horquilla se amplía al siguiente grado, el de dependientes severos. De estos hay dos niveles, y en este ejercicio serán los más graves los que entren en la ley (es decir, en los servicios de la ley). Entre el 2009 y 2010 les llega el turno a los severos de menor grado. El siguiente paso también durará dos años (2011 y 2012) e incluye a los dependientes moderados de nivel 2, para concluir con los dependientes moderados de nivel 1, que se incluirán en el catálogo de servicios entre el 2013 y el 2014.
El problema es que en cada grupo hay más gente, ya que son más las personas que necesitan ayuda una vez al día (como les pasa a los dependientes moderados de nivel 1) que aquellos que no pueden emprender ninguna acción por sí mismos, los grandes dependientes.